La zona de Nerja reúne un ver más parque enorme de alojamientos turísticos con piscina privada, entre el casco, la playa de Burriana y las urbanizaciones de la parte alta. Desde el punto de vista del gestor, la piscina no es un extra: condiciona buena parte de las reseñas.
La dificultad real es el calendario. Con reservas encadenadas todo el verano, no se puede dejar la piscina fuera de uso varios días. Por eso el mantenimiento se encaja en los cambios de semana, evitando productos que obliguen a esperar horas.
Algo que casi nadie calcula: una piscina con veinte personas distintas al mes consume desinfectante a saltos. El control automático de pH corrige eso de forma continua. Combinado con cloración salina, deja la piscina bastante más estable.
Por último: una cubierta y una bomba de calor amplían la ventana de alquiler a marzo y noviembre. En un alojamiento turístico, cada semana extra paga parte de la instalación.